El pasado 12 de mayo tuvimos la oportunidad de volver con nuestras rutas agroturísticas a un proyecto de gran interés: la Granja Prados Montes, enclavada en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, en Montejo de la Sierra.

 

En nuestra visita fuimos poco a poco recorriendo esta granja familiar ecológica y mostrativa, que han ido creando a lo largo de 13 años Ana Ruiz y Guillermo Ceresuela, buscando generar un agrosistema sostenible, respetuoso con el medio y capaz de producir

 

En un primer momento, de camino a la Granja desde el punto de encuentro nos encontramos con el rebaño de ovejas Colmenareñas y cabras del Guadarrama de Ana y Guillermo. La primera esta considerada por el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España como una raza de protección especial, que aunque está muy bien adaptada al territorio y las condiciones climáticas, no es tan productiva si se compara con otras: las ovejas son más pequeñas, la lana no es de gran calidad y la producción de leche es escasa. La cabra del Guadarrama, catalogada como amenazada, es también una raza muy rústica adaptada a zonas de montaña, que soporta las bajas temperaturas y las lluvias, y que puede alimentarse incluso en terrenos de difícil acceso poco aprovechables por otro tipo de ganado. 

 

Ana y Guillermo alimentan su rebaño con los pastos de las fincas que gestionan, alguna de ellas en propiedad. Para que estos nunca se agoten y la biodiversidad herbáceas de las diferentes fincas no se vea afectada, realizan un pastoreo regenerativo en el que planean el movimiento del rebaño dejando tiempo para que se recupere la vegetación, además de dejar una linde para fomentar la biodiversidad en este caso de otras especies. Este tipo de pastoreo favorece el crecimiento de herbáceas, la biodiversidad y el enriquecimiento del suelo. Sobre el mantenimiento de la calidad del suelo, Guillermo nos comenta que en los tratamientos de ovejas y cabras no utilizan la ivermectina –un antiparasitario–, apostando por otros que se eliminan más rápidamente de las heces del ganado para evitar la muerte de necrofagos.

Pero no solo pastorean en estas fincas cercanas al pueblo, también tienen un contrato con los Bomberos de la Comunidad de Madrid por lo que en determinados momentos del año el rebaño se alimenta en franjas de terreno delimitadas por los propios bomberos para limpiarlas de vegetación. El manejo en este caso es diferente porque no se busca la regeneración si no la limpieza, así las ovejas y cabras pasan más tiempo en estas zonas para dejar la vegetación a ras y prevenir la propagación de posibles incendios.

 

Tras nuestra observación del rebaño y de diferentes fincas donde pudimos ver las etapas de crecimiento del pasto tras la labor del rebaño, continuamos nuestro camino para ya entrar en la Granja. Nada más acceder encontramos un bosque comestible, en el que Ana y Guillermo han plantado manzanos, higueras, perales, madroños, etc. Todos estos árboles cumplen dos funciones, una de ellas es recuperar especies locales –como el manzano agridulce propio de Montejo de la Sierra– y otra es dar alimento a los polinizadores. Son árboles con diferentes épocas de floración (por ejemplo el madroño florece en invierno y en la finca han plantado 300 ejemplares), muy importante si se tiene en cuenta que debido al cambio climático y la subida de las temperaturas muchos de estos polinizadores están activos durante un mayor periodo de tiempo. Más adelante encontraremos otras zonas de frutales, algunos de ellos dejados a todo viento para que protejan a otras plantas más pequeñas, crear sombra o tapar construcciones.

Junto a este bosque comestible hay un pequeño huerto donde cultivan dos variedades locales de leguminosas –el garbanzo negro y el pedrosillano–, y según avanzamos encontramos también el espacio donde tienen las colmenas. Poco a poco vamos descubriendo qué significa gestionar y cultivar en una finca de montaña, con espacios dedicados a plantas de secano, frutales, frambuesas, zonas de pasto y bosque, prados de siega, hortalizas, fresas, etc., y cómo es la planificación de este agrosistema sostenible.

 

Siguiendo por el camino Ana y Guillermo nos muestran y explican acciones que han llevado a cabo para favorecer la biodiversidad de su Granja, como la instalación de  21 cajas nido colocadas en grupos de tres para los murciélagos –Ana nos comenta que de las cuatro especies que hay en la finca el que más les interesa es el orejudo, ya que come las polillas que afectan a las manzanas–; la recuperación del manantial ahora usado por anfibios y corzos; el hotel para insectos –construido por la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE) para poder abordar en cualquier época del año la importancia de los insectos con grupos escolares–, o la utilización de pinos micorrizados con níscalos como vallas vivas.

 

 

Ya al final de la visita llegamos a la nave en la que guardan al rebaño, donde hay varias parcelas de huerto, un gallinero móvil que les permite abonar la tierra y luchar contra plagas como el topillo, una zona para hacer compost y otra para el cultivo de trébol rojo para guardar como forraje y contar con flor para las abejas, así como un invernadero que les permite cultivar una mayor variedad de hortalizas o alargar sus temporadas. 

 

 

Tras el recorrido y buscando la sombra pudimos descubrir más del día a día de la Granja Prados Montes, sobre la venta de sus productos a grupos de consumo o restaurantes –en La Posada de Horcajuelo suelen tener en la carta platos elaborados con sus carnes y productos de la huerta–, los retos a los que se enfrentan los productores y productoras en estos territorios de montaña, y cómo se relacionan con el lobo y previenen sus ataques gracias a las vallas electrificadas y los mastines.

Hablando de los mastines Guillermo nos dió las claves para comportarnos cuando nos encontremos con un mastín que esté protegiendo un rebaño para que no tengamos ningún problema, siendo muy importante que prestemos atención a los carteles que nos señalan las zonas en las que podemos encontrar mastines cuidando de un rebaño.

 

Muchas gracias a Ana y a Guillermo por darnos la oportunidad de conocer su proyecto y a todos los participantes en la ruta. Quedan muchas cosas por contar y descubrir, pero os las iremos contando en próximas visitas a la Granja Prados Montes.

El proyecto En Madrid, cada plato es un paisaje es una iniciativa de la Fundación Vida Sostenible con el apoyo de la Convocatoria de Medioambiente y Desarrollo Sostenible #ConvocatoriaMADS.

Fotografías: Lola Hermida (FVS),  Javier Lomas, Carlota López (FVS) y Hugo López.